La bendición de los animales en Bolaños de Campos
19 de enero de 2011
Bolaños celebró ayer la tradicional subasta de San Antón, con la que recaudó unos 900 euros para la parroquia.
A José Antonio Cuadrado, de 8 años de edad, ayer se le iluminó la mirada cuando su madre, Magdalena, incrementó la puja por un gallo y una gallina hasta los 25 euros. El encargado de dirigir la subasta, Gabino Bausela, lanzó entonces el órdago; “A la una, a las dos, ¿no hay quién dé más?” -tanteó- “25 a la una, a las dos… y a las tres. ¡Adjudicados!”, lanzó para la satisfacción del niño. “Es que tengo dos gallos castellanos y quiero ponerlos juntos”, justificaba el pequeño, José Antonio, que ayer cumplió su sueño de lograr una nueva pareja de aves. Pero no fue el único que regresó a su hogar cargado de animales. La tradicional subasta de San Antón, celebrada cada 17 de enero, repartió ayer por la tarde en Bolaños de Campos numerosos gallos, gallinas, corderos y hasta un conejo que vinieron acompañados por otros productos artesanos y de la tierra como pastas, orejas, rosquillas, vino, miel y un jamón que previamente habían donado los vecinos para continuar con esta ancestral tradición.
Pasaban las cinco de la tarde en el edificio de San Miguel (una antigua iglesia) cuando el párroco, Isidro Alonso, se subió al escenario y bendijo los animales que iban a participar en una subasta presidida por una imagen de San Antón que se trasladó desde la iglesia parroquial, donde media hora antes se celebró una misa. Era el pistoletazo de salida para que Gabino Bausela tomara un año más las riendas de una puja con la que se obtienen fondos que irán destinados a necesidades de la parroquia y a colectivos como Cáritas. “Pero lo importante es que es un acto social, de compartir con la gente, una forma de ser solidarios con los demás”, precisó el párroco.
Uno de los dos corderos que aguardaban tumbados en un lado del escenario fue el encargado de inaugurar la puja. “¿Cuánto vale este cordero?”, preguntó Gabino al más de un centenar de asistentes “¿Veinte he oído?”, añadía. “Veinticinco”, lanzó un hombre, “Veinticinco a la una, a las dos…”, “treinta”, le interrumpió otro, “32, 35...40”, añadieron otros pujadores. “¿Alguien da más? ¿No? Pues cuarenta”, dijo finalmente. Se lo adjudicó Manuel Huerga, un vecino consciente de que ahora los lechazos están más baratos pero que tiene claro que “lo importante es que haya participación”, señaló.
Tere y Angelines, colaboradoras de la parroquia, se encargaban de ir anotando el precio obtenido por cada producto. 28 euros por un gallo, otros 40 por otro gallo, 20 euros más por una tarta y 25 por el conejo, 12 más por un lote de miel y café y 18 por una cesta de huevos se fueron sucediendo entre los comentarios y murmullos de los asistentes, que alcanzaron la máxima expectación con la puja del jamón, por el que se pagaron 80 euros. “Y eso que este año anda floja la cosa por la crisis, porque han dado solo 20 euros por unos dulces que he hecho yo cuando otras veces daban mucho más”, puntualizaba Angelines.
Tras más de una hora de subasta, la recaudación ascendió a unos 900 euros, algo más flojo que otros años aunque lo importante, según señaló el alcalde, Gregorio Villarroel, “es que la tradición continúe y se pueda pasar una tarde agradable entre todos los vecinos”.
Otros actos. La festividad de San Antón, patrón de los animales, también se celebró ayer en otros municipios como Urones de Castroponce, donde celebraron la misa y procesión, así como la tradicional rifa de productos, entre los que se encontraba un jamón, pues hace ya unos años que desapareció la tradición de subastar un cerdo que meses antes se habían encargado de criar los vecinos.
Además, en Valladolid, decenas de mascotas recibieron la bendición en la iglesia de El Salvador en el tradicional acto que se celebra cada 17 de enero. Perros y cobayas fueron un año más las más numerosas.
FUENTE: www.nortecastilla.es

